Un estudio revela nuevos datos sobre la contaminación en Cuba
Una investigación científica sobre la presencia de mercurio en ecosistemas costeros de Cuba identificó a la Bahía de La Habana como uno de los principales focos de contaminación extrema del país. El estudio también señaló al río Sagua la Grande, en Villa Clara, como otra de las zonas con mayor riesgo ecológico.
Los investigadores analizaron muestras de sedimentos superficiales procedentes de 15 ecosistemas costeros cubanos para conocer la distribución del mercurio y evaluar su posible impacto sobre el medio ambiente.
Las concentraciones variaron considerablemente
El estudio encontró concentraciones que oscilaron entre 0,001 y 16,5 miligramos de mercurio por kilogramo de sedimento. Esta amplia diferencia permitió identificar desde zonas con niveles muy bajos hasta áreas con una contaminación considerable.
Los científicos establecieron además un nivel de referencia para comparar los resultados y determinar qué lugares presentaban concentraciones superiores a las esperadas en condiciones naturales.
La Bahía de La Habana aparece entre las zonas más afectadas
Los resultados mostraron que la Bahía de La Habana y Sagua la Grande sobresalen claramente por sus elevados niveles de contaminación. En ambos lugares se registraron valores que los investigadores relacionaron con un alto riesgo ecológico.
El análisis también detectó concentraciones que superaron con frecuencia determinados indicadores internacionales utilizados para evaluar la posibilidad de efectos adversos sobre los organismos acuáticos.
Décadas de actividad urbana e industrial
En el caso de la Bahía de La Habana, los investigadores relacionaron el problema con décadas de presión urbana e industrial sobre este ecosistema. La zona ha estado expuesta históricamente a diferentes fuentes de contaminación vinculadas al crecimiento de la ciudad y a las actividades económicas desarrolladas en sus alrededores.
Aunque en años anteriores se han puesto en marcha proyectos para reducir la contaminación que llega a la bahía, el nuevo estudio demuestra que persisten importantes desafíos ambientales.
Sagua la Grande también preocupa a los investigadores
El otro punto crítico identificado fue Sagua la Grande, donde investigaciones anteriores ya habían documentado una fuerte contaminación relacionada con actividades industriales.
Estudios realizados en años anteriores relacionaron parte del problema con una planta cloro-álcali que utilizó tecnología basada en mercurio. La nueva investigación confirma que la actividad industrial histórica continúa dejando una importante huella en este ecosistema del norte de Villa Clara.
Un nuevo índice relaciona contaminación y presión humana
Los investigadores desarrollaron un Índice Compuesto de Vulnerabilidad Ambiental, conocido como CEVI, para analizar la relación entre la presencia de mercurio y factores como la actividad industrial y la presión poblacional.
El modelo encontró una fuerte asociación entre los niveles de contaminación y la influencia de las actividades humanas. Los resultados refuerzan la importancia de continuar estudiando las fuentes que contribuyen a la presencia de este metal en los ecosistemas costeros.
¿Existe un peligro directo para la población?
Los especialistas aclaran que los resultados no significan automáticamente que los habitantes de La Habana estén expuestos directamente a los niveles de mercurio detectados. Las mediciones fueron realizadas en sedimentos y no en agua potable, alimentos o muestras biológicas de personas.
Por esta razón, el estudio no permite determinar directamente el nivel de exposición de la población ni establecer posibles consecuencias para la salud humana.
Aún deben estudiarse los peces y otros organismos
La investigación tampoco permite afirmar que los peces capturados actualmente en la Bahía de La Habana tengan niveles peligrosos de mercurio. Los científicos consideran necesario realizar nuevos estudios sobre la bioacumulación, es decir, el posible paso de determinadas formas del mercurio desde los sedimentos hacia los organismos acuáticos y la cadena alimentaria.
Este aspecto resulta importante porque algunas formas del mercurio pueden acumularse en peces y mariscos.
El mercurio es un contaminante de preocupación mundial
El mercurio es considerado un contaminante persistente y algunas de sus formas pueden representar riesgos para la salud y el medio ambiente. Por ello, su presencia es monitoreada internacionalmente y forma parte de los compromisos establecidos en el Convenio de Minamata sobre el Mercurio.
El nuevo estudio proporciona una referencia importante para conocer la distribución de este contaminante en las costas cubanas y permitirá comparar futuros cambios en los niveles detectados.
Un llamado a continuar el monitoreo ambiental
La investigación representa una de las evaluaciones más amplias realizadas sobre la distribución del mercurio en ecosistemas costeros de Cuba. Sus resultados sitúan a la Bahía de La Habana y Sagua la Grande como zonas prioritarias para futuros estudios y monitoreo ambiental.
Los investigadores consideran necesario continuar analizando la evolución de la contaminación, identificar con mayor precisión las diferentes formas del mercurio y estudiar su posible incorporación a los organismos y ecosistemas acuáticos.



