Un enorme basurero de desechos sólidos se ha formado en el municipio San Miguel, en La Habana, obstruyendo completamente el tránsito de vehículos y peatones entre las calles Oquendo y Soledad, y generando preocupación entre los residentes por los riesgos sanitarios asociados.
La acumulación de basura no solo dificulta la circulación, sino que también crea un foco de infección, favoreciendo la proliferación de insectos, roedores y malos olores que pueden afectar la salud de la población cercana.
Vecinos y transeúntes han señalado que esta situación se ha prolongado sin que se implementen soluciones efectivas por parte de las autoridades competentes, lo que podría estar relacionado con deficiencias en los servicios de recolección y mantenimiento urbano.
La escena, que se ha reportado también en otras zonas de la capital cubana, refleja problemas más amplios en el manejo de los residuos sólidos y el estado de los servicios públicos en la ciudad.
En medio de la acumulación de basura, es común observar a personas revisando los desechos en busca de alimentos u objetos reutilizables, lo que evidencia también situaciones de precariedad económica entre algunos sectores de la población.
La falta de recolección sistemática y el deterioro de los espacios públicos son parte de una problemática más amplia que afecta a varios barrios de La Habana, donde la presencia de basureros improvisados, calles deterioradas y servicios básicos insuficientes se ha vuelto cada vez más frecuente.


