El gobierno de Cuba comenzó la distribución del combustible ruso a partir del 17 de abril, en un intento por aliviar la grave crisis energética que afecta al país desde hace meses.
El suministro proviene de un cargamento de aproximadamente 100.000 toneladas de crudo enviado por Rusia, que ha sido procesado en refinerías cubanas para su posterior distribución en todo el territorio nacional.
Según informaron autoridades de la Unión Cuba-Petróleo (CUPET), los derivados del petróleo como gasolina, diésel y gas licuado— están siendo distribuidos con prioridad hacia sectores clave.
Entre los principales destinos del combustible se encuentran:
- Generación eléctrica
- Hospitales y centros de salud
- Transporte
- Servicios básicos
El objetivo es reducir los apagones y garantizar el funcionamiento de servicios esenciales en medio de la crisis.
El combustible refinado comenzó a ser trasladado desde la refinería de Cienfuegos hacia diferentes provincias, utilizando camiones, trenes y transporte marítimo.
La operación logística busca cubrir la mayor parte del territorio nacional, aunque las propias autoridades reconocen que el volumen disponible no es suficiente para satisfacer la demanda total del país.
Expertos y funcionarios coinciden en que el suministro ruso representa solo un alivio temporal. El volumen recibido cubre aproximadamente una parte limitada de la demanda nacional, lo que evidencia la magnitud del déficit energético.
En los últimos meses, Cuba ha enfrentado:
- Apagones prolongados
- Escasez de combustible
- Afectaciones en el transporte
- Problemas en servicios básicos
La llegada del combustible ruso ha permitido cierta mejora en el suministro eléctrico en algunas zonas, aunque la situación sigue siendo compleja.
La crisis energética en Cuba se ha agravado por la reducción de envíos de combustible desde otros países y las dificultades para importar petróleo.
Ante este escenario, el apoyo de Rusia se ha convertido en una fuente clave para sostener parcialmente el sistema energético cubano.
Sin embargo, especialistas advierten que, sin un suministro constante y sostenido, la crisis energética podría continuar afectando a la población en los próximos meses.
La distribución del combustible ruso marca un intento por estabilizar la situación, aunque las autoridades reconocen que se trata de una solución temporal frente a un problema estructural.


