Cuba vuelve a recurrir a las llamadas “patanas turcas” para intentar aliviar la crisis energética que atraviesa el país, marcada por apagones prolongados y déficit de generación eléctrica.
Estas centrales flotantes, operadas por empresas turcas, han sido utilizadas en años anteriores como una solución temporal para reforzar el Sistema Electroenergético Nacional ante la falta de capacidad de las termoeléctricas cubanas.
La llegada o regreso de estas patanas ocurre en un momento crítico, cuando el país enfrenta fallas constantes en plantas termoeléctricas, escasez de combustible y dificultades para mantener la estabilidad del servicio eléctrico.
Las patanas turcas funcionan como barcos generadores de electricidad que se conectan al sistema eléctrico nacional y producen energía mediante motores alimentados con fueloil o diésel. Estas unidades han sido utilizadas en Cuba en varias ocasiones para reducir el impacto de los apagones en diferentes provincias.
En años anteriores, Cuba llegó a contar con varias patanas turcas operando simultáneamente, aportando cientos de megawatts al sistema eléctrico nacional, aunque su funcionamiento depende del suministro de combustible y del cumplimiento de contratos con la empresa proveedora.
El regreso de estas centrales flotantes evidencia las dificultades estructurales del sistema eléctrico cubano, caracterizado por plantas envejecidas, averías frecuentes y falta de inversión en infraestructura energética.
Además, expertos señalan que estas soluciones suelen ser temporales y costosas, ya que el país debe pagar por el alquiler de los barcos y también garantizar el combustible necesario para su funcionamiento.
La situación energética en Cuba continúa siendo compleja, con apagones que afectan a miles de familias, limitaciones en el transporte y afectaciones en sectores productivos.
El regreso de las patanas turcas busca aliviar parcialmente la crisis, aunque no representa una solución definitiva para los problemas estructurales del sistema eléctrico cubano.
Mientras tanto, la población continúa enfrentando cortes de electricidad prolongados y una incertidumbre creciente sobre la estabilidad del servicio energético en la isla.


