Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) cubanas enfrentan una nueva dificultad tras conocerse que las empresas estatales CUPET y CIMEX aplican una merma del 1% al combustible importado desde Estados Unidos, una medida que ha generado críticas en medio de la crisis energética que atraviesa la isla.
Según reportes, el combustible adquirido por empresarios privados debe ser almacenado y distribuido a través de la infraestructura estatal, lo que mantiene el control del gobierno sobre la comercialización del producto, incluso cuando es financiado por el sector privado.
Desde principios de 2026, el gobierno cubano permitió a algunas mipymes importar combustible directamente desde el exterior, principalmente desde Estados Unidos, como alternativa ante la escasez que afecta al país.
Sin embargo, pese a esta apertura, el combustible continúa siendo manejado por entidades estatales como CUPET y CIMEX, que controlan el almacenamiento, distribución y comercialización final.
Esta situación ha generado inconformidad entre empresarios privados, quienes denuncian que además de asumir los costos de importación, ahora deben aceptar una reducción del 1% del combustible entregado.
El 1% de merma puede parecer pequeño, pero en cargamentos grandes representa pérdidas significativas para las mipymes, que ya enfrentan altos costos logísticos, transporte marítimo, impuestos y trámites burocráticos.
Especialistas señalan que importar combustible en pequeñas cantidades resulta especialmente costoso, lo que limita el impacto real de esta alternativa para aliviar la escasez en el país.
Además, muchos empresarios consideran que esta nueva medida desincentiva la importación privada, justo cuando el país enfrenta una de las peores crisis energéticas de los últimos años.
La importación privada de combustible surgió como una solución parcial ante la escasez que ha provocado apagones prolongados, paralización del transporte y afectaciones económicas en toda la isla.
Incluso después de permitir estas importaciones, el Estado mantiene el control del proceso y la distribución final, lo que limita la independencia del sector privado.
En este contexto, la merma del 1% aplicada por CUPET y CIMEX ha sido interpretada por algunos empresarios como una nueva traba para el funcionamiento de las mipymes.
Tras difundirse la noticia, usuarios en redes sociales criticaron la medida, señalando que el gobierno continúa imponiendo restricciones al sector privado incluso cuando este intenta solucionar la escasez.
Muchos consideran que, aunque se permite la importación privada, el control estatal continúa siendo determinante en la economía cubana.
Mientras tanto, la crisis energética sigue afectando a la población, con largas colas en gasolineras, transporte limitado y dificultades para el funcionamiento de negocios privados en toda la isla.
La situación evidencia que, aunque las mipymes comienzan a importar combustible desde Estados Unidos, las restricciones y regulaciones estatales continúan marcando el rumbo de la economía cubana.


