Las autoridades educativas de La Habana decidieron suspender las clases este 5 de marzo debido a la inestabilidad del sistema electroenergético nacional, en medio de una grave crisis energética que afecta a gran parte de Cuba.

La medida fue tomada tras un apagón masivo que dejó a millones de personas sin electricidad, provocado por fallas en el sistema eléctrico y el déficit de combustible para la generación de energía.
La suspensión de las actividades docentes busca reducir el consumo energético y garantizar la seguridad de estudiantes y trabajadores, mientras las autoridades trabajan en la recuperación gradual del servicio eléctrico en la capital y otras provincias del país.
La crisis energética que atraviesa Cuba se ha agravado en los últimos años debido a la escasez de combustible, el deterioro de las termoeléctricas y los problemas en la infraestructura eléctrica, factores que han provocado apagones frecuentes y afectaciones a servicios básicos.
Especialistas advierten que el sistema eléctrico cubano opera con capacidad limitada y con varias unidades fuera de servicio, lo que hace que cualquier fallo en una planta provoque cortes de electricidad de gran escala en el país.

