El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó el 28 de febrero de 2026 la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, tras una serie de ataques aéreos y con misiles ejecutados por fuerzas de Estados Unidos e Israel contra objetivos clave en Irán.
Trump declaró en redes sociales que Jamenei, a quien calificó como “una de las personas más malvadas de la historia”, había muerto durante estos bombardeos. Afirmó que la operación, identificada como parte de la ofensiva militar conjunta, estaba diseñada para debilitar las capacidades militares y nucleares del régimen iraní.
Pocas horas después de las declaraciones de Trump, la televisión estatal de Irán confirmó oficialmente el fallecimiento de Jamenei y anunció un periodo de 40 días de luto nacional en todo el país, una práctica tradicional ante la muerte de figuras políticas y religiosas de alto rango.
Según los informes oficiales iraníes, el ayatolá Jamenei quien lideraba Irán desde 1989 con autoridad absoluta murió en medio de los intensos bombardeos que también afectaron instalaciones estratégicas y fuerzas militares. Medios estatales mencionaron además la muerte de miembros de su familia en los ataques.


