Nueva tasa de cambio oficial en Cuba – ¿Acaba el Toque?

El Banco Central de Cuba (BCC) anunció el 17 de diciembre de 2025 un nuevo esquema cambiario de tres segmentos, que entró en vigor el 18 de diciembre. Junto a las dos tasas oficiales existentes (1 USD = 24 CUP para importaciones esenciales y 1 USD = 120 CUP para otras entidades generadoras de divisas), se creó una tasa flotante diaria para personas naturales y no estatales. En su primera aplicación, el BCC fijó esta tercera tasa en 410 CUP por USD (aproximadamente 482 CUP por EUR) – valores muy cercanos a los del mercado informal previo. La tasa flotante se actualizará periódicamente (incluso diariamente) según oferta y demanda oficiales, buscando “organizar los flujos en divisas” y crear un mercado cambiario “oficial, transparente y legal” respaldado en transacciones reales.

Tipos de cambio oficiales vs. mercado informal

En el nuevo esquema, las tasas oficiales actuales son: 1×24 (estado), 1×120 (entidades con ingresos externos) y el flotante (público general). Por ejemplo, el 20 de diciembre la tasa oficial era USD = 408 CUP y EUR = 477.85 CUP. En cambio, en el mercado informal (paralelo) el USD cotizaba cerca de 440 CUP y el EUR en 480 CUP, mientras la tarjeta MLC (Moneda Libremente Convertible) rondaba 310–350 CUP. Otras monedas mostradas eran CAD ≈ 270, MXN ≈ 17, BRL ≈ 76 CUP. Estas diferencias reflejan la histórica brecha cambiaria: según el propio BCC, el mercado negro (alrededor de 450 CUP por USD) era “una de las mayores distorsiones de la economía”. Con la nueva tasa flotante el gobierno procura acercar la cotización oficial a la real, aunque de momento la brecha persiste.

Comparación con la tasa anterior y motivos del ajuste

Antes de la reforma, la economía cubana operaba con dos tipos oficiales fijos (24 y 120) y numerosos valores de referencia no oficiales. Esta dualidad generaba severas distorsiones: por ejemplo, un cubano que cambiara USD mediante vías oficiales recibía solo 24 CUP por dólar, muy por debajo del valor real. Por ello el BCC decidió reordenar el sistema “de manera gradual”. El director de Políticas Macroeconómicas del BCC explicó que la medida busca corregir esas distorsiones y evitar una devaluación brusca del peso. En sus palabras, el objetivo es “organizar los flujos en divisas” y fortalecer el sistema financiero para que opere un mercado cambiario oficial “funcional, transparente y legal”. Las autoridades reconocen que la nueva tasa oficial no será baja (debido a la coyuntura económica: caída de exportaciones, escasez de efectivo, inflación, etc.), pero aseguran que responde a condiciones reales y evita los movimientos especulativos del mercado negro.

Impacto en remesas, tiendas en MLC y poder adquisitivo

Con la tasa oficial en ~408–410 CUP por USD, un envío de 100 USD oficial se convierte en 40,800 CUP. En el mercado informal esa misma cantidad equivaldría a unos 44,000 CUP. En principio, esto aumenta el poder de compra en CUP de quienes reciben dólares. Sin embargo, los salarios no subieron con la reforma: la mayoría de los trabajadores en la isla sigue ganando en promedio ~4,000 CUP mensuales (menos de 10 USD al tipo paralelo), por lo que la inflación precedente ya había erosionado el poder adquisitivo del peso. En la práctica, muchos comentan que si no aumenta la oferta de bienes, la nueva tasa solo encarece todo lo existente.

Las tiendas en MLC siguen vendiendo exclusivamente en divisas (USD/MLC en cuenta). Las cuentas en MLC de los ciudadanos (dólares almacenados en tarjetas bancarias) se mantienen vigentes como divisas, aunque actualmente solo funcionan en ciertos comercios. El BCC asegura que trabaja para restablecer progresivamente su plena funcionalidad. En resumen, los precios en estas tiendas no cambian de forma inmediata por la nueva tasa oficial; la población que dispone de MLC deberá seguir pagando en moneda dura. No obstante, al menos ahora quienes tienen USD pueden cambiar hasta 100 por banco (o CADECA) y luego usarlos, algo que antes estaba vedado o resultaba más caro en el mercado negro.

El Estado mantiene un límite de 100 USD por persona y día para venta de divisas al tipo flotante. Esto implica que sumas mayores de remesas seguirán dividiéndose en varios envíos o recurriendo a vías informales. En todo caso, el gobierno espera captar esas divisas mediante este canal oficial seguro (tal como “necesitan cambiar sus remesas por moneda nacional”), reduciendo así la dependencia del mercado ilícito. Sin embargo, expertos advierten que esto supone un riesgo: las remesas han caído fuertemente (de unos 1,973 millones de USD en 2023 a 1,113 millones en 2024). Si el envío de remesas sigue retrocediendo, el segmento oficial 3 carecerá de recursos suficientes para estabilizar el tipo de cambio.

Reacción de la población y economistas

En redes sociales y medios independientes las reacciones han sido masivas y en su mayoría críticas o sarcásticas. Ciudadanos expresan indignación y confusión: por ejemplo, se quejaron de que el Estado criticó tanto a la plataforma El Toque (que publicaba el tipo paralelo) para “terminar haciendo lo mismo”. Muchos comentaron que los valores iniciales (USD=410, EUR=481) eran “lo mismo con otro logo”, y otros subrayaron la desigualdad: “Los que cambian a 1×24 son la casta alta; el pueblo con la flotante seguirá sin comer”. Se han leído frases tipo “cada medida es más pobreza” y rezos de resignación: “Ojalá funcione, pero si los precios no bajan da igual la tasa”. En resumen, la población percibe el cambio como la legalización del mercado informal, con escepticismo ante la falta de concreción sobre el acceso real al dólar.

Los economistas cubanos también han expresado cautela. Varios advierten que mantener tasas múltiples es un “error gravísimo” que perpetúa las distorsiones que se querían eliminar. Omar Everleny Pérez critica que el segmento flotante opera bajo cupos (tickets de 100 USD) que “llevarán a que se mantenga el mercado informal”. Carlos Enrique González considera “temerario” salir con un tipo flotante por debajo del paralelo, ya que ello limitaría la captación de divisas informales. En la misma línea, señalan que el éxito de la reforma dependerá de abrir realmente la oferta de dólares en el sistema bancario; de lo contrario, la volatilidad y escasez persistirán.

En cambio, algunos destacan aspectos positivos: permitir que exportadores vendan parte de sus divisas al nuevo cambio (ahora recibirán muchos más CUP por USD que antes) «es audaz y correcto» para impulsar las exportaciones. En general, los expertos coinciden en que el nuevo esquema podría ordenar los flujos de divisas si se aplica de manera decidida, pero advierten que faltan condiciones clave (más producción local, confianza de los inversionistas y fin de las trabas bancarias) para evitar una agravación de la crisis monetaria.

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